Hoy, aprovechando que la Maratón de TV3 está dedicada a la lucha contra el cáncer, creo que es un buen momento para recordar la relación que existe entre la alimentación y el cáncer. Hay una gran evidencia científica que demuestra que la alimentación está relacionada con el aumento o disminución del riesgo de padecer cáncer. Pero se trata de esto, de RIESGO, y es importante destacar esta palabra, ya que no se debería hablar de alimentos o dietas que curan el cáncer sino de alimentos o dietas que pueden hacer aumentar o disminuir el riesgo de padecer cáncer.

Esto es muy importante dejarlo claro, ya que actualmente, aunque se están haciendo muchos estudios de alimentos y sus posibles efectos anticancerígenos, hoy en día no hay suficiente evidencia científica que pueda confirmar que consumir un alimento “X” cure el cáncer. Es cierto que hay estudios con células y animales de laboratorio que están dando buenos resultados en sus propiedades anticancerígenas, pero esto no se puede traducir en la simplificación de que aquel alimento “X” cure el cáncer. Para conseguir esto, sería necesario evaluar los efectos de estos alimentos en humanos mediante ensayos bien controlados, donde se pudiera determinar la cantidad de alimento que se debería consumir, o más concretamente, que dosis se debería administrar de la sustancia activa que contiene aquel alimento. Algunos de estos alimentos que se están investigando son el ajo, los frutos rojos, el té verde, las semillas de lino o la cúrcuma entre otros.

Dicho esto, aunque ningún alimento o dieta cure el cáncer, sí que es importante destacar que una dieta saludable puede disminuir el riesgo de padecer cáncer, en otras palabras, una dieta saludable puede prevenir el cáncer. Y ¿qué es una dieta saludable? Pues bien, se podría resumir como una dieta que incluya:

  • Cantidades abundantes de verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y frutos secos.
  • Cantidades moderadas de productos marinos y lácteos bajos en grasa.
  • Y cantidades bajas de carne procesada, carne roja, cereales refinados y alimentos y bebidas con azúcar.

A continuación, verán la adaptación y traducción en forma de infografía de una tabla extraída del Diet, Nutrition, Physical Activity and Cancer: a Global Perspective (The Third Expert Report) que ha publicado este 2018 la organización World Cancer Research Fund juntamente con el American Institute for Cancer Research, en la cual se puede observar qué alimentos están relacionados o probablemente relacionados con el aumento o disminución del riesgo de padecer algún tipo de cáncer.

¿Y por qué remarco tanto este tema? Porque lo peor que podría hacer una persona que padece cáncer es dejar el tratamiento farmacológico pautado por su oncólogo y seguir otros tratamientos alternativos que se pueden encontrar en internet. Ya no solo hablando de alimentos en concreto, sino también de seguir dietas alternativas como la dieta cetogénica, la dieta macrobiótica o la dieta alcalina. Si alguno de estos tratamientos alternativos que circulan por internet fuera verdad, se debe tener claro que ya habría estado profundamente investigado por la comunidad científica e incorporado inmediatamente en los procedimientos establecidos para tratar el cáncer.

Por otro lado, si alguien quiere incorporar a su dieta alguno de estos alimentos que parecen prometedores en el tratamiento del cáncer, está claro que puede hacerlo, pero siempre complementando el tratamiento farmacológico y habiendo hablado con su oncólogo sobre la dieta que quiere seguir o los alimentos que quiere incorporar. Esto es importante subrayarlo, ya que algunos de estos alimentos o suplementos que están demostrando efectos anticancerígenos, si se consumen en grandes cantidades pueden interferir en la acción de algunos de los medicamentos que se utilizan en los tratamientos oncológicos.

Si queréis más información sobre ciertos alimentos y sus propiedades contra el cáncer, os invito a leer este documento que elaboró la Fundación Alicia titulado Mitos y creencias sobre la alimentación durante el tratamiento del cáncer, en el que podéis  ampliar el breve resumen que he hecho yo en este artículo. Y si queréis profundizar más os recomiendo leer el tercer informe de expertos que ha publicado este 2018 la World Cancer Research Fund junto con el American Institute for Cancer Research que he citado anteriormente.